viernes, 9 de diciembre de 2011

Encontrándome


El mes pasado termine mi segundo manuscrito. El género es más fantástico sin dejar de ser romántico. “Romantasy” le dicen en inglés.
Debo aceptar que esta trama me costó un poco más porque es algo más complicada que la novela romántica.
Usualmente la novela romántica tiene un ritmo, una estructura, recuerdo una vez Lilly escribió acerca de la estructura de la novela romántica. Pero la novela fantástica -considero- es un poco más difícil por tener elementos de sorpresa que deben mantener al lector interesado. No digo que la novela romántica no las pueda tener, pero la novela es más… como lo llamaría “estable”.
En este proceso de escritura y como escritora novel, todavía me estoy encontrando. Nunca he dejado de leer, y usualmente leo de todo. La lectura te enriquece, vocabulario, cultura y sobre todo imaginación.
Uno usualmente suele leer el género que más le gusta y sin duda el género que escribe, pero yo debo aceptar que me gusta leer de todo. Tiene algo que ver con mis problemas de concentración y por el hecho de que me estoy encontrando como escritora.
También tengo que reconocer mis límites. Me encanta leer esas novelas en las que tengo que pensar y pensar y que me dejan boquiabierta cuando leo el final. Para mí, el cuento “Los crímenes de la Rue Morgue” de Edgar Allan Poe (uno de mis escritores favoritos) es el mejor ejemplo. Ese cuento me marcó porque me dejó boquiabierta su final. Pero sé que no podré nunca escribir algo así y no porque no pueda, simplemente que mis gustos de lectora no son mis gustos de escritora.
En mi búsqueda he descubierto mis gustos en personajes. Por ejemplo, me gusta leer de los hombres seguros… y que no lloren. Me puedo permitir leer a un protagonista sensible y quizá algo dependiente emocionalmente ¡Pero no llorón!. Así como me gustan los personajes femeninos seguros de sí mismos, independientes y maduros. ¡Detesto las protagonistas impulsivas! Y, aunque los personajes tienen vida propia y desarrollan su propia personalidad a medida que avanza la historia, yo trato de controlarlos y moldearlos como me gustan.
Creo que el escritor se la mantiene en una constante búsqueda y evolución. Pero también creo que el escritor debe saber lo que le gusta y lo que no.
Nunca perdamos las ganas de explorar nuevos géneros, pero tampoco perdamos el norte de lo que queremos como escritores (que esto sirva como lección de vida también).
Un abrazo

@OhHelenita

lunes, 28 de noviembre de 2011

La espera... y las respuestas

Una vez terminado todo el proceso de revisar, revisar, revisar, mandar a revisar, registrar, elaborar mi carta de presentación, hacer las investigaciones necesarias, de números, ventas y estadísticas de la venta del género de mi novela para realizar mi propuesta editorial... Por fin me organicé para enviar mi manuscrito.
También elaboré una base de datos de editoriales, agencias literarias y agentes. De ahí depuré en estos elementos los que funcionaban para mi género. Solo me quedé con las editoriales, agencias literarias y agentes que representan o publican novela romántica contemporánea.
 Envié mi manuscrito a muchas editoriales. Aunque en muchos blogs que leo dicen que las editoriales no se arriesgan a tratar directamente con un escritor novel. Que lo hacen a través de agentes… Bueno, también envié a agentes.
Es importante anexar el certificado de registro de tu manuscrito. Es una manera de guardarte las espaldas. En este medio hay mucha gente malintencionada y buscando simplemente aprovecharse de la ingenuidad de un escritor novato. Ese certificado también es importante para la editorial o el agente. Así saben que están tratando con un escritor que se toma el procedimiento en serio.
Hay muchas páginas de agentes, editoriales o agencias literarias que te piden un formato específico de entrega. Esto es muy importante que lo sigas al pie de la letra. Cuando sigues las indicaciones al pié de la letra, estás demostrando, no solo que eres serio, sino que tomas indicaciones y sugerencias, además de seguir una norma. Algo muy importante para las editoriales a la hora de tratar con un escritor.
No importa que tengas que hacer decenas de documentos con diferentes formatos para cada una de las editoriales o agencias literarias. Estás ofreciendo un producto y por lo tanto te tienes que regir por las normas de cada agencia. Yo tengo como 15 formatos diferentes.
Hay que recordar siempre (y esto me lo recuerdo yo también) que este proceso es lento. Hace poco recibí una respuesta de una agencia literaria a la que envié las primeras páginas de mi manuscrito hace casi 6 meses.
La mayoría de las agencias o editoriales donde envíes tu manuscrito, te responderán, sin duda. Si es positivo: ¡Felicitaciones! Pero si es negativo, te lo harán saber en unas breves líneas. Pero también hay unas cuantas que ni siquiera responden. Yo les doy el beneficio de la duda y pienso que es porque están full de trabajo. Igualmente si ves que han pasado 6 meses y no te han respondido, lo más probable es que la respuesta sea negativa. Igual, se intenta con otras.
Yo he recibido unas cuantas respuestas negativas, pero eso no me detiene.
Igualmente hay que tener cuidado con las editoriales que ofrecen publicación por una suma exorbitante de dinero. Revisar muy bien los contratos que te envían. Si es posible hacerlos revisar por un abogado, mejor. La parte legal es muy importante.
Sí, lo sé. Son muchas cosas de las que estar pendiente. Pero hay que estar conscientes de que nuestros manuscritos son nuestros bebés y tenemos que cuidarlos y ser vigilantes de su desarrollo.
Yo, por mi parte, continúo escribiendo, investigando e imaginando. No dejen de hacerlo ustedes.

 Mientras espero, estoy Ok!

Un Abrazo
Nos leemos la próxima semana
@OhHelenita

jueves, 24 de noviembre de 2011

El Lector Ideal

Hace unas entradas atrás hablé del “Lector Ideal”, inspirada en la lectura del libro de Stephen King, “Mientras Escribo”. En él se explicaba que el lector ideal es aquella persona a la que tú le das todos tus escritos para que los lea y luego esperas su reacción para saber si tu escritura es genial o no sirve para nada.

Cuando leí al Sr. King y al lector ideal, reí. Porque yo también tengo a mi lectora ideal. En algún momento de mi proceso de escritura pensé que, como era la primera vez que escribía, era un poco de inseguridad de mi parte. Y necesitaba alguien que me confirmara que lo estaba haciendo bien… o mal. Algo normal en un escritor novel.
¡Resulta que no! Todos los escritores tenemos un toque de inseguridad y junto con el ordenador, el papel y el lápiz, el lector ideal es parte importantísima del proceso creativo.

El lector ideal es esa persona a quien va dirigida nuestra escritura. No necesariamente es nuestra musa, pero sí es la persona en la que pensamos cuando le ponemos punto y final a una escena fantástica, y decimos “¡Me encanta! A fulan@ le va a encantar esta escena”. Ese fulan@ es tu lector ideal.

El lector ideal no es ideal porque alabe todo nuestro trabajo. Al contrario, es la persona que analiza el texto de manera fría y nos dice que algo no tiene sentido o que la trama es débil. Ojo, nuestro lector ideal no es corrector, es nuestro primer espectador.

También reí cuando Stephen King habló de las ansias del escritor de mostrar el trabajo recién terminado porque sabemos que nos quedó magistral. ¡Es cierto! Cuando sé que una escena me quedó buenísima, le doy guardar y enseguida lo envio. Ni siquiera lo reviso, ni veo si tiene errores ortográficos. ¡No, está perfecto así! Y mi amiga Stefi lo tiene que leer, pero ¡Ya!

King usualmente recomienda escribir “a puerta cerrada” y luego “a puertas abiertas”. Es decir, el primer borrador es para el escritor. Luego se debería dejar unas seis semanas para luego retomarlo con un ojo más analítico. Luego de hacer las respectivas revisiones de ortografía es que es posible enviarlo a tu lector ideal para que analice fondo y no forma.

Debo confesar que esta recomendación no me agrada mucho. ¿Cómo voy a escribir todo el libro, esperar seis semanas, revisar y lueeeeego es que se lo puedo enviar a mi lectora ideal? No puedo. No aguanto tanto tiempo. Claro por algo el señor tiene treinta años escribiendo y es un escritor consagrado. Algo debe tener de razón.
Y, como novata, debo decir que hago lo posible por seguir su recomendación, y lo más lejos que he llegado es a escribir una escena, revisarla y enviarla. Por lo menos ahora la reviso.

El lector ideal es una de esas tantas cosas que une a todos y cada uno de nosotros en el mundo de la escritura, no importa si llevas toda una vida escribiendo o solo dos meses.

Son esos detalles que te hacen sonreír cuando lees a un autor consagrado y descubres que tiene tus mismos hábitos, costumbres o rituales. ¿No te hace sentir que algún día estarás en su lugar?

Un abrazo

Nos leemos la próxima semana.

Twitter: @OhHelenita

 Yo tengo mi lector ideal

lunes, 31 de octubre de 2011

Los personajes tienen historia

En algún sitio leí que se tiene que conocer la vida del personaje un 100% pero solo escribir el 10% de ella. Personalmente, creo que puedes escribir todo lo que quieras de la vida del personaje, pero algo que tiene que ser más que seguro, es que te tienes que saber el 100% de su vida.

La esencia de una novela son sus personajes. Su vida, su personalidad, sus vivencias, sus gustos, sus reacciones, cómo y por qué actúan de tal o cual manera. Todos esos aspectos de la personalidad lo debe saber el autor. No necesariamente debe explicárselo al lector, pero el escritor sí lo tiene que saber. Un personaje rico en todos esos aspectos, es un personaje real. Y la gente se identifica con ellos.

No tienes que explicar de dónde viene cada trauma o la razón específica de sus reacciones, pero es importante para el escritor tener un perfil de la personalidad de ellos. He leído acerca de escritores que cuando crean a sus personajes elaboran un documento donde anotan puntos clave de cada uno de ellos. Por ejemplo: "a los 8 años la mordió un doberman, por eso le tiene miedo a los perros". "A los 11 su padre murió en un accidente aéreo por eso no se monta en aviones…"

Aunque puede ser interesante elaborar esas notas, porque se puede sacar mucho material para escribir, creo que no es necesario hacerlo, lo que si es necesario es saberlo.

Por supuesto, también es importantísimo hablar del pasado del personaje en una narración. La explicación no tiene por qué ser extenderse demasiado, pero es conveniente dar pistas al lector de quién es el personaje que está leyendo. Además de hablar de su rutina o de sus gustos, esto se llama humanización (de esto hablaré la semana próxima) al lector le encanta saber de su personaje, así como le gusta saber del pasado de alguien a quien acaba de conocer y con el que, por una u otra razón, se siente identificado.

Cuando el lector se conecta con el pasado o la historia del personaje puede entender mejor sus reacciones, no importa si uno como escritor lo explica al principio, a la mitad o al fin de la historia. Eso corre por cuenta del escritor si quiere que el lector reaccione con un: "por supuesto que tenía que hacer eso, con lo que le sucedió en el pasado, esa era la manera de reaccionar...". O si desea una reacción como: "¡Ah! Por eso hizo eso".

A mí, particularmente, me gusta escribir y leer en un libro pequeñas señales de la historia de cada personaje. Ya sea narrado por él mismo o por otro personaje. Cada vez que escribo algo del pasado de mi personaje siento que la conexión entre él y la vida real se estrecha. Como lectora me gusta saber por qué “esa” persona es tan mala, o es tan inocente o es tan sabia o tan impulsiva.

La historia de cada personaje le da vida, lo hace más real y al final es lo que busca el lector. Y ése, además, es el sueño dorado de todo escritor: que sus personajes tengan vida.




En tu novela, todo tiene vida

Un Abrazo

Nos leemos la próxima semana.

Les anexo mi twitter para poder leernos a diario y mi blog donde podrán ver algo más de información sobre mis escritos:
Twitter: @HMH_Escritora
www.helenamoranhayes.com
www.facebok.com/HelenaMoranHayes

jueves, 27 de octubre de 2011

Café y Martinis, PUBLICADO

Escribo hoy para darles la buena noticia que esta semana mi libro Café y Martinis ha sido publicado por Editora Digital. El formato es en ebook.

Esta es una etapa de mi vida que se abre y que el solo pensar que puedo compartir mis pensamientos, sentimientos e ideas con ustedes me hace inmensamente feliz. 

Bea Sylva, la Editora de Editora Digital escribió una hermosa reseña del libro. Debo confesar que casi lloro, pero soy una mujer fuerte. En este enlace pueden ver la hermosa reseña
Acabo de colocar un link donde se pueden ir directamente a la página de Editora Digital, ver el resumen,leer el primer capitulo y por supuesto adquirirlo.

http://escribirtodaunaaventura.blogspot.com/p/comprar-cafe-y-martinis.html 
Pronto también pobrán conseguirlo versión digital en Amazon y en formato Kindle. Igual sigo buscando la manera de imprimirlo para que lo puedan adquirir en todos los formatos.
Les puedo asegurar que van a disfrutar un montón leerlo. La mujeres se identificarán con Alana o con alguna de sus amigas. Se reirán con sus aventuras y dirán "yo tengo una amiga así"  o "Yo soy así". Se lo puedo asegurar!

Un abrazo y espero sus comentarios de Café y Martinis.

Gracias, Gracias!

Quieres escribir? Investiga

Cómo lo he venido diciendo en varias entradas anteriores, escribir no solo es sentarse a colocar palabras en un papel. El proceso de la escritura posee varias fases. Una de las más importantes es la investigación.

En cualquier proceso de creación la investigación juega una parte primordial, y esta vez no solo hablo como escritora, sino como lectora y diseñadora. Cuando un cliente me solicita el diseño de un logotipo, de una imagen corporativa o la diagramación de cualquier material editorial, lo primero que hago es empaparme de información acerca de la empresa o del cliente, desde sus antecedentes hasta su color favorito.

Igual sucede al construir una historia. Es importante tener bases históricas firmes, y no hablo únicamente de la novela histórica (en este género no solo es importante sino esencial). El nivel de investigación es directamente proporcional a la coherencia de la historia.

Personalmente considero cualquier incoherencia histórica o geográfica dentro de una historia una falta de respeto de parte del autor. Me hace sentir que el autor no solo no se esforzó lo suficiente sino que subestima el nivel cultural del lector.
Si hago una historia ubicada en el siglo XVII no voy a escribir: “Y la dama bajó la cremallera de su vestido lentamente”, cuando la cremallera se inventó a principios de 1900. Es una falta de respeto para el lector y para la historia.

En estos tiempos la tecnología nos ofrece la posibilidad única de leer y contemplar cualquier paisaje del mundo sin haber viajado nunca. Hablar de lo populosa o lo desierta que puede ser una ciudad en tal o cual época del año. Describir las estaciones con detalles aún cuando en nuestro países estas no se den.
Con solo conectarte a internet y buscar un paisaje, no solo actual, también antiguo, un solo botón te abre la puerta.

El escritor debe tomarse el tiempo suficiente para investigar, revisar, comprobar y describir un paisaje. Ustedes dirán: "entre leer, investigar, buscar información, ¿cuándo escribo?" Ahí está el arte de la escritura. No se trata de colocar palabras sin sentido en un pedazo de papel sino de ubicar geográfica e históricamente al lector en tu texto. Esa es tu manera de vincularlo con tu libro, es la forma de que tu lector se sienta parte de ella y la viva al igual que la vives tú.

Es muy chocante (e irrespetuoso considero yo) que un escritor coloque el Big Ben en Paris o el Coliseo en España. También se preguntarán: "¿Pero y qué tal si lo que yo escribo es ficción pura? Pues aunque escribas Ciencia Ficción y unos marcianos invadan el planeta, el Big Ben jamás estará en Paris.

La novela romántica es básicamente ficción, pero hay reglas que no puedes romper. Las ubicaciones geográficas, las referencias históricas, el lenguaje utilizado, los personajes reales ubicados en su tiempo, son detalles importantes que el escritor debe cuidar.

Existen muchos escritores que manejan la historia de una manera muy versátil, no ubican al lector en un año o ciudad específica, pero lo hacen a través de la forma de expresarse o vestirse de sus personajes. El uso de esta técnica deja a la imaginación del lector la ubicación y periodo de tiempo, y no compromete al escritor a especificar el momento exacto en que transcurre la historia.

Hay libros que son “espaguetis literarios”, que poseen mezclas de historia con elementos contemporáneos. Personalmente creo que esas historias no son creíbles y el lector lo nota.

En estos días coloqué en mi cuenta de Twitter que la única vez que vi parte de un capítulo de Espartacus, casi convulsiono. Era como ver Gladiador (una de mis películas favoritas) intervenido con las voces de Jersey Shore. El lenguaje que empleaban estaba tan desincronizado con la época que no pude ver el capítulo completo. Me sentí ofendida. En serio, no se rían. Oír a un noble o a un congresista romano decir "fucking", me parece una aberración.

El autor, debe ser responsable con el lenguaje, la escritura, la manera de expresarse de los personajes, la ambientación y la situación política del momento.
Todo esto debería estar precedido por un arduo proceso de investigación. La buena noticia es que es increíble las ventanas que se abren cuando quieres conocer algún detalle, por más pequeño e inusual que éste sea. La cantidad de información que te llega, te abre todo un nuevo mundo y te da material para escribir no solo la historia presente sino muchas historias venideras.

¿Quieres escribir? Investiga

Un abrazo

Nos leemos la próxima semana.

Mi twitter @OhHelenita, así nos leemos a diario.

 Sip, hay que investigar para escribir

martes, 18 de octubre de 2011

Escribe sin limites

Una vez ya reincorporada a mis actividades habituales, y muy relajada después de mis tan merecidas vacaciones, continúo mis entradas que con tanto cariño escribo cada semana. Buenos… bueno, no me voy a poner sentimental.

La semana pasada comenté acerca de cómo empezar un manuscrito y la manera en que muchos de nosotros nos paralizamos porque no sabemos cómo empezar. Hoy escribo para hablar de cuando nos paralizamos porque no sabemos cómo terminar.

Muchas veces el escritor se ve presionado por el número de páginas escritas, y no digo que se cohíba, pero escribir un número de páginas determinado es una presión para el escritor. Esto lo he hablado con varias amigas que están en el proceso de escribir y me lo han confirmado.

No importa que tu novela sea la segunda Romeo y Julieta, si tiene 500 páginas es muy, pero muy difícil que una editorial te publique. Lo mismo sucede si la novela tiene 150 páginas, es probable que tampoco sea tomada en cuenta.

En algún sitio leí que la línea seguida por las editoriales en estos tiempos son dramas complicados que te lleven a las 280 - 300 páginas. Pero, ¿y si yo quiero que mi novela termine en la página 200? Eso no la hará peor ni mejor que La guerra y la paz o El Quijote. Simplemente la hacen una novela de 200 páginas. Mi novela.

He conversado con aspirantes a escritores profesionales preocupados por el número de páginas y yo me digo a mí misma: ¿Por qué no se preocuparán tanto por si la trama es buena o si la editorial le envía un buen feedback? Pero bueno, cada quien tiene su prioridades y hay que saber respetarlas. En los libros y en la vida.

La segunda parte de la duda de donde terminar el manuscrito está en la vacilación de no saber cómo terminar tu obra. Una y mil veces he escrito que no te debes preocupar, los personajes sabrán exactamente cuándo hacerlo. Las situaciones que se les presentan se solventarán solo escribiendo.

Ahora, debo confesar que yo caí en esa trampa. En un final de capítulo de Café y Martinis me pregunté: ¿será que lo dejo hasta aquí? Se me ocurrió que sería un buen final y quizá abriría una puerta para un segundo libro.

Tenía un buen número de páginas (también caí en esa trampa) y todo estaba resuelto decentemente. Inclusive le pregunté a una de mis mejores amigas y lectora ideal (la semana que viene les contaré acerca del lector ideal) o sea, que hasta hice una encuesta. Y ella me respondió con la ceja levantada hasta el cielo: ¿Te parece que debería terminar así?

Y en el fondo escuché la voz de Ian mi protagonista un nórdico tan encantador como egocéntrico pero muy directo al hablar: "Te vas a perder lo mejor de mí solo porque llevas un número decente de páginas. Yo no me conformo con algo “decentemente resuelto”. Vamos Helena, tú eres mejor que eso. Te estás adaptando al sistema, tú y yo no somos así."

Era cierto, ni Ian ni yo somos así. Y también era cierto que me iba a perder lo mejor de él. Así que continué escribiendo y pasé las 300 páginas. ¿Y saben qué? ¡Me encantó!

No escriban con límites. Al final, tus lectores estarán ahí esperando por ti, con 200, 300 o 500 páginas. Y ten por seguro que ellos sentirán si el final lo creaste tú o si lo crearon tus personajes.

Escribir es una de las pocas cosas que se pueden hacer sin límites. No hay reglas (mas que las de ortografías) no hay tiempo, no hay espacio, no hay límite de páginas. En mi país decimos “El papel lo aguanta todo” y es así.

En papel podemos plasmar todos nuestros sentimientos y emociones, todas las risas y lágrimas de nuestros personajes. Toda la belleza de un sitio donde nunca hemos estado pero a la vez lo conocemos mejor que la palma de nuestra mano.

No le coloques número de páginas al manuscrito. Los personajes no saben de eso. Solo déjate llevar por la emoción y ten por seguro que tus personajes le encontrarán el fin a tu historia. El fin perfecto.

Un abrazo

Nos leemos la próxima semana.

 Escribe solo por el placer de escribir

miércoles, 12 de octubre de 2011

Por dónde empezar?

Hoy interrumpí mis tan merecidas vacaciones aquí en Londres solo para hacer esta entrada. Sí, ¿qué les puedo decir? Soy muy dedicada.

Ahora me encuentro en el Museo de Ciencias, es un lugar muy divertido. Pero hace casi una hora me sucedió algo que me hizo recordar algo de lo que les quería hablar hace un par de semanas atrás.
Mi esposo, como buen ingeniero, es un hombre muy estructurado. En cada viaje organiza el itinerario diario (por supuesto, yo tengo mucha opinión ahí) pero en lo posible él trata de no salirse de lo planeado.

Ya en el Museo de Ciencias, él tomó el mapa (como lo hace en cada sitio al que vamos, desde el subterráneo hasta el teatro) y organizamos cómo sería la visita. Decidimos que empezaríamos desde el quinto piso, el piso superior y luego descenderíamos.

Una vez en el piso 5, decidimos empezar por el área de los avances médicos. Pero algo sucedió. No había un mapa o alguna información de cómo deberíamos hacer el recorrido.
Mi esposo quedó petrificado. Él quería ver todo, sabía lo que desaba ver. Tenía todo visualizado, pero... ¿Por dónde empezar?

Yo osé proponerle que empezáramos por cuaquier sitio, que después le encontraríamos la línea de tiempo a la exposición. Me miró con ojos desorbitados.

¿Por dónde empezar?

Es la pregunta que se hacen muchos escritores noveles cuando tienen una idea o la intención de escribir.

Como todos ustedes saben, este espacio, en donde escribo mis vivencias como novel escritira y que Lilly tan amablemente me ha dado la oportunidad de compartir con ustedes, es visto, narrado y escrito desde mi experiencia personal en todo el proceso de escribir y querer publicar. Sin duda me he documentado y he leído muchísimo para saber dónde y cómo empezar, así que mi respuesta a la pregunta "¿Por dónde empezar?" es la siguiente:

Empieza escribiendo.

Deja de pensar cuál es el principio o cómo será el final. Sólo abre la página de word en tu ordenador o la página en blanco de tu agenda, y escribe.

Algunas semanas atrás les comenté que mi libro había empezado por una escena muy hermosa que me vino a la cabeza. Pero apenas terminé la escena me quedé congelada y pensé: "Éste no puede ser el principio de la historia. ¿Quién es ella? ¿Quién es él? ¿De dónde se conocen estos personajes?"

Entonces a partir de ahí empecé a construir mi historia. Perdónenme si ofendo a algún erudito en el tema que recomiende empezar un libro siempre por el principio, pero, desde mi humilde y corta experiencia, mi intención es pedirles que simplemente escriban.

Creo que no existen reglas para escribir, además de las básicas del lenguaje.
Pueden empezar desde el famoso "Érase una vez" o desde "...y el príncipe encantado besó a la princesa". Lo verdaderamente importante es que empiecen.

A medida que lo hagan irán descubriendo que el libro se va escribiendo solo (hacia adelante y hacia atrás).

Las escenas y las situaciones de tu libro te llevarán por un sendero que únicamente los personajes de tu libro conocen, y a veces ni ellos mismos lo saben. Asi que no te preocupes por dónde empezar, tu libro escribirá su propia historia.

Algo que he observado como lectora es que los libros, especialmente los contemporáneos, están divididos por capítulos. Esto te da una ventaja como escritor porque puedes segmentar tu historia e ir escribiendo las escenas tal como te vienen a la cabeza.

Algo de eso hice con Café y Martinis. Hay escenas que me venían a la cabeza y otras que planifiqué para que conectaran la historia. Al igual que sucede en la vida, siempre es bueno el equilibrio entre la planificación y la espontaneidad.

Ahora estoy casi a punto de terminar mi segundo libro, pero éste fue como un experimento para saber si existe una forma correcta de empezar a escribir un manuscrito. Decidí comenzarlo por el principio y comprobar qué diferencias había entre los dos métodos y con cuál me sentia más cómoda.

Debo confesar que estaba, y creo que todavía lo estoy, bastante perdida tratando de ser ordenada en la escritura (lo que me hace confesar que soy muy desordenada). Para mí es difícil, muy difícil, llevar un orden y una estructura. Esto me lleva a confirmar lo que les dije al principio. No importa cómo escribas, no hay manera correcta o incorrecta de empezar una novela, sólo existe una forma: sentirte cómod@ y feliz con lo que haces y cómo lo haces.

Ahora me tengo que ir a ver cómo se descompone la luz solar en un prisma.

Un abrazo

Nos leemos la próxima semana.

A veces... ni con la menor idea de como empezar

viernes, 30 de septiembre de 2011

Música y Escritura, en la misma frecuencia

Si me pidieran que enumerara tres cosas sin las que no puedo vivir ni un día, diría: aire, agua y música.
La música es una parte esencial en mi vida. Si estoy feliz, escucho música. Si estoy triste, escucho música, si estoy estresada o nerviosa, escucho música. La música me relaja. Por supuesto, para escribir también necesito música. No puedo escribir sin ella. La música me inspira.
Después de leer, la música es mi segunda afición. Colecciono música de todos lados. Mi proceso creativo en la escritura está estrechamente ligado a la música. Escucho una canción y puedo fácilmente imaginarme la escena.
La música alimenta mi imaginación. Hace que vaya aún más lejos en mi fantasía. Siempre, pero siempre que escucho una canción que me gusta, sea por primera vez o por milésima vez, puedo imaginarme claramente una escena. Dos personas caminando a lo largo de un boulevard tomados de la mano o una mujer llorando desconsolada. Puede ser una escena de acción o una escena de amor.
La música está llena de inspiración, de ideas. Cuando siento que no tengo “ideas” para escribir, busco música nueva. Lo que está de moda o música vieja. Rock o clásica. La música está llena de ideas. Cuando sientas que estás baj@de ideas, solo escucha música. Siéntela, analízala. Piensa en qué situación se escucharía tal o cual canción. Y ¡puf! se te vendrán mil ideas y escenas a la cabeza.
Durante mi proceso de escritura de Café y Martinis, tuve varias bandas pegadas: The Killer, Keane, Maroon 5 y Muse. No tienen idea la cantidad de ideas que surgieron de su música. Las escenas divertidas, las tristes, las intensas. Todo salió de la música que escuchaba.
Personalmente, muchos de los momentos importantes de mi vida los asocio con música. Épocas felices de mi vida las rememoro con música. Esto me lleva a una lección de vida: Si estás triste escucha música, verás que la vida es más hermosa con melodía. La música es tan importante para mí que al final de mi libro hice un playlist. No solo de canciones que escuchaba en el momento, sino de canciones que se adaptan perfectamente a ciertas escenas. De hecho hay escenas que ideé cuando escuché algunas de esas canciones por primera vez.
Igualmente conozco personas que no pueden escribir con música de fondo, de hecho, tienen que hacerlo en total y absoluto silencio. Eso lo respeto. Pero siempre recomiendo escuchar música, si no lo puedes hacer cuando estás escribiendo, hazlo en cualquier otro momento. El proceso de escritura no empieza ni acaba sentándose a escribir. El proceso de escritura es continuo. Está presente en cada momento de tu día, solo que se hace realidad cuando se plasma. Pero la escritura en papel es solo una parte del proceso de “escribir”.
La vida está llena de música, cada elemento de la naturaleza tiene un sonido, una armonía, una frecuencia y un ritmo, eso es música. Escribir es igual, una obra hermosa tiene que tener una armonía, una frecuencia y un ritmo. Eso es lo que hace una obra perfecta. Al igual que la música.
Según Wikipedia la música es el arte de organizar sensible y lógicamente una combinación coherente de sonidos y silencios utilizando los principios fundamentales de la melodía, la armonía y el ritmo, mediante la intervención de complejos procesos psicoanímicos. Exactamente lo mismo sucede con la escritura. Combinas sensible y lógicamente palabras y espacios, con armonía y ritmo mediante la intervención de complejos procesos psicoanímicos.
Para mí, la música y los libros son inspiración, son alegría en los tiempos de tristeza. Son compañía en los tiempos de soledad. La música, al igual que la lectura y la escritura, es infinita. No tiene principio ni fin, y siempre estará ahí para hacerte feliz.
Un abrazo.
Nos leemos la semana próxima semana.!

 La música simplemente te hace feliz

miércoles, 14 de septiembre de 2011

Musas... y "Musos"



Siempre me he preguntado cuando escribo, si  otros escritores, especialmente mujeres, tienen una musa o un muso. Si se imaginan a sus personajes o si esas personas existen.
En tal caso de que sean reales ¿son personas famosas? ¿Son personas conocidas? ¿Tienen las características o la personalidad de alguien conocido? ¿O así se imaginan que sería la personalidad de su “musa”?
Yo debo confesar que si tuve mis musas. Las historias escritas en Café y Martinis no son reales, para nada (aunque me hubiese fascinado en algunos casos que lo fueran) pero muchos personajes no solo existen, sino que son muy cercanas. No estoy diciendo que las plasmé exactamente porque no es una biografía, solamente capté la esencia, lo que más caracteriza a cada una de las protagonistas, desde mi punto de vista. Ellas son mis amigas. Mis musas.
También tuve mi muso, debo aceptarlo. Aunque me encantaría conocerlo (inserte risa de adolescente nerviosa aquí) no está en mi circulo cercano, ni siquiera en el lejano. Pero es un actor que cuando lo vi me dije: Él tiene que ser el protagonista de una historia que escrita por ti Helena.
Cuando comencé a escribir Café y Martinis, no lo comencé desde el principio, de hecho, la primera escena que escribí está casi a la mitad. Luego ocurrió que mi protagonista hizo lo que le dio la gana y todo cambió (de la voluntad propia de los protagonistas hablaré en otra entrada).  Un día simplemente me senté a escribir y salió esta bella escena, pero al analizarla me di cuenta que no podía ser este el principio de un libro. Entonces empecé a escribir, hacia atrás y hacia adelante en torno a la escena.
Pero no me quiero desviar del tema, los personajes. Para esta escena me imagine a un hombre súper apuesto (no tenía rostro pero si facciones y características, el color de su cabello, color de piel, su nariz, su boca, sus ojos, su altura) imaginé a un hombre que para mi gusto muy personal  es una de los prototipos perfectos. Y me imaginé a esta mujer que aunque no extremadamente bella, tenía un atractivo y una magnetismo especial (debe ser porque creo que una mujer no tiene que ser hermosísima para ser atractiva).  
Todo era perfecto, la ambientación, la situación, ellos… hasta que cobraron vida e hicieron lo que les dio la gana. De la nada apareció este otro personaje (el que les conté arriba que era el actor que tenía que ser un personaje de una novela mía) y entonces se robó el show. La escena quedó tal cual la imaginé pero la historia cambió por completo.
Cierto día me senté con mi amiga “Agatha” en el libro (ella existe y es una de mis mejores amigas) y nos sentamos a buscar personas, actores, gente de la realeza, gente famosa, que se adaptaran a nuestros personajes. Ella empezaba su libro también y tenía perfectamente claro quién era su musa y su muso. Yo solo tenía este muso que salió de una seria de TV a la que soy fanática. 
Luego ideamos estos “scrapsbooks” donde cada una pegó en el suyo sus musas o las personas más parecidas a ellas. Yo quedé ENAMORADA de mi “casting”. Aquí les muestro mi scrapbook. No se vayan a burlar.
No sé si ustedes cuando escriben tienen este ritual, pero es algo sumamente divertido. Es como un aire fresco que te hace reír cada vez que pienses que esas personas que tu plasmaste en letras, se encuentran en fotografías y existes y ¿por qué no? Son los potenciales actores de tu libro.
Intenten ponerle rostros reales a sus personajes y verán lo divertido que es.
Un abrazo
Nos leemos pronto

 No se burlen!!!

lunes, 5 de septiembre de 2011

Paciencia y cuidado

La paciencia juega una parte esencial en el proceso de escribir y también de publicar una novela. En otros tiempos la mayoría de los escritores solían esperar años antes de ver su obra publicada. Los tiempos han cambiado y hoy existen muchas más posibilidades para publicar, que van desde el proceso tradicional de imprimir el libro (que estoy segura que es la manera como cualquier escritor quiere dar a conocer su manuscrito) hasta la publicación online, pasando por la autoedición y la impresión por pedido.

Debo confesar que de estos menesteres no sé mucho, ya que, como todos ustedes saben, estoy buscando publicar mi primera novela, Café y Martinis. Pero, y como se los he dicho en cada entrada, he investigado, leído y averiguado.

Por supuesto, antes de buscar editar alternativamente, estoy agotando las opciones de publicar por medio de un agente, editor o editorial. Pero igualmente me empapo de información que podría serme útil en caso de que el Plan A falle. Lección de vida: Siempre ten un Plan B.

Existen opciones diferentes de publicación, cada una con sus beneficios y desventajas. La edición por pedido (como Lulú o Amazon) donde tú colocas tu manuscrito y solo se imprimen ejemplares a medida que se van comprando. Los e-books, donde el lector compra el libro para leerlo digitalmente y la autoedición son la más populares ya que es por todos sabido lo difícil que es entrar a una editorial como escritora novel.

También es altamente sabido el momento económico por el que estamos pasando a nivel mundial. Las editoriales no se escapan a esta terrible realidad y prefieren apostar por lecturas seguras. En mi país, sin ir más lejos, han cerrado muchas editoriales y el solo hecho de que grandes editoriales cierren sus puertas es un reflejo de lo que está sucediendo, no solo en Venezuela sino en todo el mundo.

Ahora bien, puedo entender (porque he estado ahí) la loca desesperación que se siente una vez terminado y registrado el manuscrito para publicarlo. Pero este paso en especial es muy delicado.

Existen muchas empresas que se dicen “editoriales” y que se especializan en estafar a jóvenes y desesperados escritores. Las llamadas editoriales de autoedición sin duda son muy populares pero hay que tener cuidado con esto. Lo primero que debes saber es que la autoedición es el proceso donde el escritor aporta económicamente el 50 o el 100% de la publicación. Si quieres ver tu obra publicada y ninguna editorial te contesta, ésta es una salida muy válida. Pero ten cuidado con las cláusulas de estos contratos.

En primer lugar una editorial te debería contratar, ya sea que tú pagues o no, por libros escritos, no por tiempo. Así, si una editorial te obliga a firmar por un lapso de tiempo específico y no por obras entregadas, no es de confiar ya que si solo quieres escribir un libro o por cualquier otra razón no escribes más, tienes el compromiso legal de hacerlo. Que te amarren por un tiempo determinado no es confiable.

Otro aspecto muy, muy importante es el hecho de la distribución. Algunas editoriales se comprometen a pagar la mitad de los gastos o que tú pagues el 100%, eso es válido. Pero nunca hablan de la distribución. Imprimes 5.000 ejemplares pero no tienes donde colocarlos porque esta “editorial” y tú nunca hablaron de la distribución de tu manuscrito. Entonces tienes 5.000 ejemplares de tu libro amontonados en la sala de tu casa, sin saber qué hacer con ellos. Piensa en el trabajo y tiempo que se necesita para contactar librerías que coloquen tu novela impresa en sus estanterías.

Para un escritor novel escribir es la parte divertida, emocionante. La logística para dar a conocer la escritura quizá no lo sea tanto, pero es algo que se tiene que hacer si quieres ver tu novela publicada.

Cuando recibas alguna respuesta de cualquier editorial, agente o publicista, lee detalladamente cada una de las cláusulas y haz todas las preguntas que sean necesarias. Si es una empresa seria, te contestará con mucho gusto. Analiza cada una de las ventajas y desventajas de la publicación. Sé agradecida pero desconfiada.
Al final es tu decisión pero mientras más cuidadosa seas con tu trabajo, mejores frutos obtendrás.

Un abrazo.

Nos leemos la próxima semana.



 Siempre está preparad@ para ese tipo de editoriales





lunes, 15 de agosto de 2011

…A mí que me registren. El Registro de derecho de autor.


Nunca envíes tu manuscrito completo a menos que ya esté registrado o en proceso de. Es la letra A del abecedario del escritor.
Yo como escritora novel, más que nadie entiende la emoción de haber completado la mayoría de las etapas de tu libro. Empezarlo, terminarlo, corregirlo (3 veces por lo menos), enviarlo a un corrector (de ser el caso). Y sin duda lo primero que quería hacer era empezarlo a enviar a las editoriales, sobre todo a las que exigen completo el manuscrito. Pero un momento (léase ruido de neumáticos frenando) ¿Quién me protege a mí y a mi manuscrito de un plagio?
Inmediatamente me reí. “Sí, claro Helena, la escritora famosa a quien todo el mundo quiere plagiar”. Pero eso no lo sabes. Si tu estas convencida/o que tu manuscrito es excelente y digno de ser publicado ¿Por qué otra persona no? ¿No es más fácil que te cures en salud y registres tu obra?
Yo no quiero hablar o pensar mal de las editoriales, agentes o editores, pero el mundo editorial es muy fuerte y como en todo negocio nunca faltan aprovechadores que quieran abusar de la ingenuidad y las ansias de un joven escritor por publicar su novela.
Acto seguido, llamé a uno de mis mejores amigo que afortunadamente es abogado especialista en copyright, desafortunadamente no en la parte editorial, sino de marcas. Pero le hice la mayora cantidad de preguntas posibles. Cuando se me ocurrían, donde se me ocurrían. Sí, la confianza da asco.
Si conoces a alguien (un abogado preferiblemente) que pueda aclarar todas esas dudas para ti. No lo pienses un segundo e investiga, pregunta. Recuerda que la investigación es parte importante de la vida de nosotros los escritores nóveles. Nosotros no tenemos agentes o editores que nos adviertan lo cruel que puede ser este mundo.
Ahora bien. Les cuento mi aventura en el registro de mi libro.
Primero debo aclarar que mi país es algo “particular” por llamarlo de alguna manera. Todos los trámites que tengan que ver con la administración pública son igual de “particulares”. Afortunadamente mi amigo abogado me advirtió que las oficinas de Derecho de Autor las habían mudado (luego de tener mil años en el mismo sitio).
Como persona prudente que soy decidí investigar a donde. Para mi sorpresa (nada agradable) había sido a un sitio más lejos del anterior. Tomé un respiro y pensé “Vamos Helena, ya escribiste una novela, eso es pan comido para ti”.  Luego de averiguar dónde estaba decidí buscar en internet los requisitos y el proceso. ¡Tenía que ir a la oficina que quedaba dónde se devuelve el viento por lo menos unas cuatro veces! Tomé otro respiro y me dije: “Vamos Helena ya escribiste una novela ¿no vas a ir cuatro veces a un sitio a completar el proceso de registro?”. Por supuesto que lo haría.
Como “precaución” es mi segundo nombre. Decidí llamar a la oficina central para confirmar los requisitos y el trámite ¿Y adivinen qué? ¡Habían mudado otra vez la oficina y en la central no sabían a donde!
Pensé que moría.
Digamos que la perseverancia no es un don que me fue dado al nacer pero Café y Martinis lo ha sembrado en mí. Este no era mi primer contratiempo y tampoco el último.
Empecé a investigar por la web acerca de los métodos de registro en diferentes países además de contar mi problema a mis amigos y conocidos (otra lección de vida: Nunca te guardes tus problemas, compártelos. Nunca sabes quién te puede ayudar con la solución. Nota: Tampoco andes por la vida quejándote, todos tenemos problemas). Afortunadamente una de mis mejores amigas me dio un link.
Es la página del copyright de Estados Unidos y tienen una opción para el registro de una manera “ecológica”, es decir, no tienes que enviar el manuscrito en papel, solo en digital. El costo es $35 e inmediatamente obtienes el certificado de que tu registro está en trámite. El registro oficial te llega a los 3 meses. Pero con el certificado puedes empezar a enviar tu manuscrito completo a todas las editoriales, ya que es una garantía que tu novela está en proceso de ser registrada.
Así que lo que yo recomiendo es ponerte en contacto primero con la oficina de derecho de autor de tu país y si no, este link es bastante útil.
Recuerda, investiga, investiga, investiga. Nunca te rindas. Persevera. No decaigas. Todo comienzo es difícil pero eso demuestra la madera con la que estamos hechos. Además, le pusiste FIN a una novela. Lo demás es pan comido.
Un abrazo y nos leemos la próxima semana.

 Ya termine todo el proceso. Empezar, terminar, corregir, registrar. Ahora a enviar a las editoriales.

jueves, 4 de agosto de 2011

La vieja excusa: No tengo tiempo.


Es que no tengo tiempo para escribir. Es una de las excusas que nos ponemos cada vez que nos preguntan o nos damos cuenta que no nos sentamos a escribir. Es que no sé escribir. Alooooo? Estás escribiendo desde primer grado. Para escribir no necesitas preparación ni tiempo, escribir necesitas GANAS DE ESCRIBIR.

Yo escribí Café y Martinis teniendo tres empleos. Mi empleo regular de la oficina. Uno free-lance y el diseño de accesorios (que amo). Sí, lo confieso, una de las cosas que me encantan además de la música, escribir, comer y dormir, es el dinero. Y si tengo que tener tres trabajos para tenerlo… bueno dejemos de hablar del cochino dinero.

El hecho es que cuando uno quiere hacer algo, lo hace. Sin importar que no “tengas” tiempo. Si no lo tienes, ¡fabrícalo!

¿Cuánto tiempo pasas frente a la T.V? Tu respuesta será: “Es que así me relajo”. No tienes idea de cuánto te puedes relajar escribiendo. Cuanto puedes drenar dándole vida a personajes que te harán reír, llorar, molestarte y enamorarte. Además de sentirte más conectad@ con ellos que con cualquier personaje de T.V.

En estos tiempos, la tecnología ofrece tantas facilidades para que podamos escribir en cualquier sitio desde laptops hasta las tablets. Sin hablar del clásico lápiz y papel. El que quiere escribir, lo hace en cualquier sitio. 
Te puedes sentar en un café y escribir. Puedes estar acostad@ en tu cama y escribir. Inclusive en el baño, así que dejémonos de excusas.

Yo sacrificaba algunos momentos de mi almuerzo para escribir. Eso me relajaba más que cualquier conversación, más que cualquier programa.

No te limites ni te excuses con que no tienes tiempo de escribir. Solo escribe y verás que no es un sacrificio. En la cola del banco. En la peluquería. En el consultorio. Solo tienes que llevar un lápiz y un papel.

Sin duda hay madres que no dudo (y admiro) que los niños le absorben tiempo. Igualmente, siempre hay tiempo. Mi mamá tuvo siete hijos, nunca dejó de trabajar (fue maestra de 1er grado por 35 años) y tiene escritos bellísimos. De ella aprendí que siempre hay tiempo. Siempre se puede hacer lo que te apasiona.

Escribir es una vía de escape de la que puedes disfrutar y es totalmente gratis. Un mundo que puedes controlar (bueno, a veces, porque la mayoría de las veces los personajes hacen lo que les da la gana) pero te llevan a sitios maravillosos donde te puedes relajar, donde puedes explorar y descubrir tus emociones. Donde no hay tabúes ni juicios. Donde tampoco hay tiempo.

Tus personajes siempre estarán ahí para ti, siempre esperaran por ti para que le des vida. Pero el tiempo real se va rápido, así que a provéchalo. Escribe.

Un abrazo. Nos leemos la próxima semana.



 Para mí la noche es el mejor momento para escribir