miércoles, 14 de septiembre de 2011

Musas... y "Musos"



Siempre me he preguntado cuando escribo, si  otros escritores, especialmente mujeres, tienen una musa o un muso. Si se imaginan a sus personajes o si esas personas existen.
En tal caso de que sean reales ¿son personas famosas? ¿Son personas conocidas? ¿Tienen las características o la personalidad de alguien conocido? ¿O así se imaginan que sería la personalidad de su “musa”?
Yo debo confesar que si tuve mis musas. Las historias escritas en Café y Martinis no son reales, para nada (aunque me hubiese fascinado en algunos casos que lo fueran) pero muchos personajes no solo existen, sino que son muy cercanas. No estoy diciendo que las plasmé exactamente porque no es una biografía, solamente capté la esencia, lo que más caracteriza a cada una de las protagonistas, desde mi punto de vista. Ellas son mis amigas. Mis musas.
También tuve mi muso, debo aceptarlo. Aunque me encantaría conocerlo (inserte risa de adolescente nerviosa aquí) no está en mi circulo cercano, ni siquiera en el lejano. Pero es un actor que cuando lo vi me dije: Él tiene que ser el protagonista de una historia que escrita por ti Helena.
Cuando comencé a escribir Café y Martinis, no lo comencé desde el principio, de hecho, la primera escena que escribí está casi a la mitad. Luego ocurrió que mi protagonista hizo lo que le dio la gana y todo cambió (de la voluntad propia de los protagonistas hablaré en otra entrada).  Un día simplemente me senté a escribir y salió esta bella escena, pero al analizarla me di cuenta que no podía ser este el principio de un libro. Entonces empecé a escribir, hacia atrás y hacia adelante en torno a la escena.
Pero no me quiero desviar del tema, los personajes. Para esta escena me imagine a un hombre súper apuesto (no tenía rostro pero si facciones y características, el color de su cabello, color de piel, su nariz, su boca, sus ojos, su altura) imaginé a un hombre que para mi gusto muy personal  es una de los prototipos perfectos. Y me imaginé a esta mujer que aunque no extremadamente bella, tenía un atractivo y una magnetismo especial (debe ser porque creo que una mujer no tiene que ser hermosísima para ser atractiva).  
Todo era perfecto, la ambientación, la situación, ellos… hasta que cobraron vida e hicieron lo que les dio la gana. De la nada apareció este otro personaje (el que les conté arriba que era el actor que tenía que ser un personaje de una novela mía) y entonces se robó el show. La escena quedó tal cual la imaginé pero la historia cambió por completo.
Cierto día me senté con mi amiga “Agatha” en el libro (ella existe y es una de mis mejores amigas) y nos sentamos a buscar personas, actores, gente de la realeza, gente famosa, que se adaptaran a nuestros personajes. Ella empezaba su libro también y tenía perfectamente claro quién era su musa y su muso. Yo solo tenía este muso que salió de una seria de TV a la que soy fanática. 
Luego ideamos estos “scrapsbooks” donde cada una pegó en el suyo sus musas o las personas más parecidas a ellas. Yo quedé ENAMORADA de mi “casting”. Aquí les muestro mi scrapbook. No se vayan a burlar.
No sé si ustedes cuando escriben tienen este ritual, pero es algo sumamente divertido. Es como un aire fresco que te hace reír cada vez que pienses que esas personas que tu plasmaste en letras, se encuentran en fotografías y existes y ¿por qué no? Son los potenciales actores de tu libro.
Intenten ponerle rostros reales a sus personajes y verán lo divertido que es.
Un abrazo
Nos leemos pronto

 No se burlen!!!

5 comentarios:

  1. Es un excelente consejo para poner en práctica. Siempre lo hago... hasta con los personajes de los libros que leo. El scrapbook de mi primera novela parece un album de fotos!

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  2. ¡Amé tu publicación!
    Sabía que mi idea de hacer cortes de revista para darle un rostro verdadero a mis personajes no era una original, y que alguien en el mundo debió hacerlo también, pero no imaginé encontrar a alguien tan rápido. El que mis protagonistas tengan un rostro, hace más real cada escena en mi mente. Me encantan tus publicaciones,espero leer pronto Café y Martinis. Besos*
    A•

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  3. Gracias Antonieta! A mi personalmente me encanta ponerles rostros a todos los personajes, no solo los míos por esa misma razón. Creo que todo es más real. Muchísimas gracias por tu comentario, quizá muy pronto hayan buenas noticias y puedas leer Café y Martinis. Un abrazo

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  4. Una manera de darle pizca de sentimiento adolecente al proceso creativo. Me encanta

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  5. Dicen que uno no debe perder al niño interno, tampoco hay que perder al adolescente interno jajaja

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