lunes, 15 de agosto de 2011

…A mí que me registren. El Registro de derecho de autor.


Nunca envíes tu manuscrito completo a menos que ya esté registrado o en proceso de. Es la letra A del abecedario del escritor.
Yo como escritora novel, más que nadie entiende la emoción de haber completado la mayoría de las etapas de tu libro. Empezarlo, terminarlo, corregirlo (3 veces por lo menos), enviarlo a un corrector (de ser el caso). Y sin duda lo primero que quería hacer era empezarlo a enviar a las editoriales, sobre todo a las que exigen completo el manuscrito. Pero un momento (léase ruido de neumáticos frenando) ¿Quién me protege a mí y a mi manuscrito de un plagio?
Inmediatamente me reí. “Sí, claro Helena, la escritora famosa a quien todo el mundo quiere plagiar”. Pero eso no lo sabes. Si tu estas convencida/o que tu manuscrito es excelente y digno de ser publicado ¿Por qué otra persona no? ¿No es más fácil que te cures en salud y registres tu obra?
Yo no quiero hablar o pensar mal de las editoriales, agentes o editores, pero el mundo editorial es muy fuerte y como en todo negocio nunca faltan aprovechadores que quieran abusar de la ingenuidad y las ansias de un joven escritor por publicar su novela.
Acto seguido, llamé a uno de mis mejores amigo que afortunadamente es abogado especialista en copyright, desafortunadamente no en la parte editorial, sino de marcas. Pero le hice la mayora cantidad de preguntas posibles. Cuando se me ocurrían, donde se me ocurrían. Sí, la confianza da asco.
Si conoces a alguien (un abogado preferiblemente) que pueda aclarar todas esas dudas para ti. No lo pienses un segundo e investiga, pregunta. Recuerda que la investigación es parte importante de la vida de nosotros los escritores nóveles. Nosotros no tenemos agentes o editores que nos adviertan lo cruel que puede ser este mundo.
Ahora bien. Les cuento mi aventura en el registro de mi libro.
Primero debo aclarar que mi país es algo “particular” por llamarlo de alguna manera. Todos los trámites que tengan que ver con la administración pública son igual de “particulares”. Afortunadamente mi amigo abogado me advirtió que las oficinas de Derecho de Autor las habían mudado (luego de tener mil años en el mismo sitio).
Como persona prudente que soy decidí investigar a donde. Para mi sorpresa (nada agradable) había sido a un sitio más lejos del anterior. Tomé un respiro y pensé “Vamos Helena, ya escribiste una novela, eso es pan comido para ti”.  Luego de averiguar dónde estaba decidí buscar en internet los requisitos y el proceso. ¡Tenía que ir a la oficina que quedaba dónde se devuelve el viento por lo menos unas cuatro veces! Tomé otro respiro y me dije: “Vamos Helena ya escribiste una novela ¿no vas a ir cuatro veces a un sitio a completar el proceso de registro?”. Por supuesto que lo haría.
Como “precaución” es mi segundo nombre. Decidí llamar a la oficina central para confirmar los requisitos y el trámite ¿Y adivinen qué? ¡Habían mudado otra vez la oficina y en la central no sabían a donde!
Pensé que moría.
Digamos que la perseverancia no es un don que me fue dado al nacer pero Café y Martinis lo ha sembrado en mí. Este no era mi primer contratiempo y tampoco el último.
Empecé a investigar por la web acerca de los métodos de registro en diferentes países además de contar mi problema a mis amigos y conocidos (otra lección de vida: Nunca te guardes tus problemas, compártelos. Nunca sabes quién te puede ayudar con la solución. Nota: Tampoco andes por la vida quejándote, todos tenemos problemas). Afortunadamente una de mis mejores amigas me dio un link.
Es la página del copyright de Estados Unidos y tienen una opción para el registro de una manera “ecológica”, es decir, no tienes que enviar el manuscrito en papel, solo en digital. El costo es $35 e inmediatamente obtienes el certificado de que tu registro está en trámite. El registro oficial te llega a los 3 meses. Pero con el certificado puedes empezar a enviar tu manuscrito completo a todas las editoriales, ya que es una garantía que tu novela está en proceso de ser registrada.
Así que lo que yo recomiendo es ponerte en contacto primero con la oficina de derecho de autor de tu país y si no, este link es bastante útil.
Recuerda, investiga, investiga, investiga. Nunca te rindas. Persevera. No decaigas. Todo comienzo es difícil pero eso demuestra la madera con la que estamos hechos. Además, le pusiste FIN a una novela. Lo demás es pan comido.
Un abrazo y nos leemos la próxima semana.

 Ya termine todo el proceso. Empezar, terminar, corregir, registrar. Ahora a enviar a las editoriales.

jueves, 4 de agosto de 2011

La vieja excusa: No tengo tiempo.


Es que no tengo tiempo para escribir. Es una de las excusas que nos ponemos cada vez que nos preguntan o nos damos cuenta que no nos sentamos a escribir. Es que no sé escribir. Alooooo? Estás escribiendo desde primer grado. Para escribir no necesitas preparación ni tiempo, escribir necesitas GANAS DE ESCRIBIR.

Yo escribí Café y Martinis teniendo tres empleos. Mi empleo regular de la oficina. Uno free-lance y el diseño de accesorios (que amo). Sí, lo confieso, una de las cosas que me encantan además de la música, escribir, comer y dormir, es el dinero. Y si tengo que tener tres trabajos para tenerlo… bueno dejemos de hablar del cochino dinero.

El hecho es que cuando uno quiere hacer algo, lo hace. Sin importar que no “tengas” tiempo. Si no lo tienes, ¡fabrícalo!

¿Cuánto tiempo pasas frente a la T.V? Tu respuesta será: “Es que así me relajo”. No tienes idea de cuánto te puedes relajar escribiendo. Cuanto puedes drenar dándole vida a personajes que te harán reír, llorar, molestarte y enamorarte. Además de sentirte más conectad@ con ellos que con cualquier personaje de T.V.

En estos tiempos, la tecnología ofrece tantas facilidades para que podamos escribir en cualquier sitio desde laptops hasta las tablets. Sin hablar del clásico lápiz y papel. El que quiere escribir, lo hace en cualquier sitio. 
Te puedes sentar en un café y escribir. Puedes estar acostad@ en tu cama y escribir. Inclusive en el baño, así que dejémonos de excusas.

Yo sacrificaba algunos momentos de mi almuerzo para escribir. Eso me relajaba más que cualquier conversación, más que cualquier programa.

No te limites ni te excuses con que no tienes tiempo de escribir. Solo escribe y verás que no es un sacrificio. En la cola del banco. En la peluquería. En el consultorio. Solo tienes que llevar un lápiz y un papel.

Sin duda hay madres que no dudo (y admiro) que los niños le absorben tiempo. Igualmente, siempre hay tiempo. Mi mamá tuvo siete hijos, nunca dejó de trabajar (fue maestra de 1er grado por 35 años) y tiene escritos bellísimos. De ella aprendí que siempre hay tiempo. Siempre se puede hacer lo que te apasiona.

Escribir es una vía de escape de la que puedes disfrutar y es totalmente gratis. Un mundo que puedes controlar (bueno, a veces, porque la mayoría de las veces los personajes hacen lo que les da la gana) pero te llevan a sitios maravillosos donde te puedes relajar, donde puedes explorar y descubrir tus emociones. Donde no hay tabúes ni juicios. Donde tampoco hay tiempo.

Tus personajes siempre estarán ahí para ti, siempre esperaran por ti para que le des vida. Pero el tiempo real se va rápido, así que a provéchalo. Escribe.

Un abrazo. Nos leemos la próxima semana.



 Para mí la noche es el mejor momento para escribir