viernes, 30 de septiembre de 2011

Música y Escritura, en la misma frecuencia

Si me pidieran que enumerara tres cosas sin las que no puedo vivir ni un día, diría: aire, agua y música.
La música es una parte esencial en mi vida. Si estoy feliz, escucho música. Si estoy triste, escucho música, si estoy estresada o nerviosa, escucho música. La música me relaja. Por supuesto, para escribir también necesito música. No puedo escribir sin ella. La música me inspira.
Después de leer, la música es mi segunda afición. Colecciono música de todos lados. Mi proceso creativo en la escritura está estrechamente ligado a la música. Escucho una canción y puedo fácilmente imaginarme la escena.
La música alimenta mi imaginación. Hace que vaya aún más lejos en mi fantasía. Siempre, pero siempre que escucho una canción que me gusta, sea por primera vez o por milésima vez, puedo imaginarme claramente una escena. Dos personas caminando a lo largo de un boulevard tomados de la mano o una mujer llorando desconsolada. Puede ser una escena de acción o una escena de amor.
La música está llena de inspiración, de ideas. Cuando siento que no tengo “ideas” para escribir, busco música nueva. Lo que está de moda o música vieja. Rock o clásica. La música está llena de ideas. Cuando sientas que estás baj@de ideas, solo escucha música. Siéntela, analízala. Piensa en qué situación se escucharía tal o cual canción. Y ¡puf! se te vendrán mil ideas y escenas a la cabeza.
Durante mi proceso de escritura de Café y Martinis, tuve varias bandas pegadas: The Killer, Keane, Maroon 5 y Muse. No tienen idea la cantidad de ideas que surgieron de su música. Las escenas divertidas, las tristes, las intensas. Todo salió de la música que escuchaba.
Personalmente, muchos de los momentos importantes de mi vida los asocio con música. Épocas felices de mi vida las rememoro con música. Esto me lleva a una lección de vida: Si estás triste escucha música, verás que la vida es más hermosa con melodía. La música es tan importante para mí que al final de mi libro hice un playlist. No solo de canciones que escuchaba en el momento, sino de canciones que se adaptan perfectamente a ciertas escenas. De hecho hay escenas que ideé cuando escuché algunas de esas canciones por primera vez.
Igualmente conozco personas que no pueden escribir con música de fondo, de hecho, tienen que hacerlo en total y absoluto silencio. Eso lo respeto. Pero siempre recomiendo escuchar música, si no lo puedes hacer cuando estás escribiendo, hazlo en cualquier otro momento. El proceso de escritura no empieza ni acaba sentándose a escribir. El proceso de escritura es continuo. Está presente en cada momento de tu día, solo que se hace realidad cuando se plasma. Pero la escritura en papel es solo una parte del proceso de “escribir”.
La vida está llena de música, cada elemento de la naturaleza tiene un sonido, una armonía, una frecuencia y un ritmo, eso es música. Escribir es igual, una obra hermosa tiene que tener una armonía, una frecuencia y un ritmo. Eso es lo que hace una obra perfecta. Al igual que la música.
Según Wikipedia la música es el arte de organizar sensible y lógicamente una combinación coherente de sonidos y silencios utilizando los principios fundamentales de la melodía, la armonía y el ritmo, mediante la intervención de complejos procesos psicoanímicos. Exactamente lo mismo sucede con la escritura. Combinas sensible y lógicamente palabras y espacios, con armonía y ritmo mediante la intervención de complejos procesos psicoanímicos.
Para mí, la música y los libros son inspiración, son alegría en los tiempos de tristeza. Son compañía en los tiempos de soledad. La música, al igual que la lectura y la escritura, es infinita. No tiene principio ni fin, y siempre estará ahí para hacerte feliz.
Un abrazo.
Nos leemos la semana próxima semana.!

 La música simplemente te hace feliz

miércoles, 14 de septiembre de 2011

Musas... y "Musos"



Siempre me he preguntado cuando escribo, si  otros escritores, especialmente mujeres, tienen una musa o un muso. Si se imaginan a sus personajes o si esas personas existen.
En tal caso de que sean reales ¿son personas famosas? ¿Son personas conocidas? ¿Tienen las características o la personalidad de alguien conocido? ¿O así se imaginan que sería la personalidad de su “musa”?
Yo debo confesar que si tuve mis musas. Las historias escritas en Café y Martinis no son reales, para nada (aunque me hubiese fascinado en algunos casos que lo fueran) pero muchos personajes no solo existen, sino que son muy cercanas. No estoy diciendo que las plasmé exactamente porque no es una biografía, solamente capté la esencia, lo que más caracteriza a cada una de las protagonistas, desde mi punto de vista. Ellas son mis amigas. Mis musas.
También tuve mi muso, debo aceptarlo. Aunque me encantaría conocerlo (inserte risa de adolescente nerviosa aquí) no está en mi circulo cercano, ni siquiera en el lejano. Pero es un actor que cuando lo vi me dije: Él tiene que ser el protagonista de una historia que escrita por ti Helena.
Cuando comencé a escribir Café y Martinis, no lo comencé desde el principio, de hecho, la primera escena que escribí está casi a la mitad. Luego ocurrió que mi protagonista hizo lo que le dio la gana y todo cambió (de la voluntad propia de los protagonistas hablaré en otra entrada).  Un día simplemente me senté a escribir y salió esta bella escena, pero al analizarla me di cuenta que no podía ser este el principio de un libro. Entonces empecé a escribir, hacia atrás y hacia adelante en torno a la escena.
Pero no me quiero desviar del tema, los personajes. Para esta escena me imagine a un hombre súper apuesto (no tenía rostro pero si facciones y características, el color de su cabello, color de piel, su nariz, su boca, sus ojos, su altura) imaginé a un hombre que para mi gusto muy personal  es una de los prototipos perfectos. Y me imaginé a esta mujer que aunque no extremadamente bella, tenía un atractivo y una magnetismo especial (debe ser porque creo que una mujer no tiene que ser hermosísima para ser atractiva).  
Todo era perfecto, la ambientación, la situación, ellos… hasta que cobraron vida e hicieron lo que les dio la gana. De la nada apareció este otro personaje (el que les conté arriba que era el actor que tenía que ser un personaje de una novela mía) y entonces se robó el show. La escena quedó tal cual la imaginé pero la historia cambió por completo.
Cierto día me senté con mi amiga “Agatha” en el libro (ella existe y es una de mis mejores amigas) y nos sentamos a buscar personas, actores, gente de la realeza, gente famosa, que se adaptaran a nuestros personajes. Ella empezaba su libro también y tenía perfectamente claro quién era su musa y su muso. Yo solo tenía este muso que salió de una seria de TV a la que soy fanática. 
Luego ideamos estos “scrapsbooks” donde cada una pegó en el suyo sus musas o las personas más parecidas a ellas. Yo quedé ENAMORADA de mi “casting”. Aquí les muestro mi scrapbook. No se vayan a burlar.
No sé si ustedes cuando escriben tienen este ritual, pero es algo sumamente divertido. Es como un aire fresco que te hace reír cada vez que pienses que esas personas que tu plasmaste en letras, se encuentran en fotografías y existes y ¿por qué no? Son los potenciales actores de tu libro.
Intenten ponerle rostros reales a sus personajes y verán lo divertido que es.
Un abrazo
Nos leemos pronto

 No se burlen!!!

lunes, 5 de septiembre de 2011

Paciencia y cuidado

La paciencia juega una parte esencial en el proceso de escribir y también de publicar una novela. En otros tiempos la mayoría de los escritores solían esperar años antes de ver su obra publicada. Los tiempos han cambiado y hoy existen muchas más posibilidades para publicar, que van desde el proceso tradicional de imprimir el libro (que estoy segura que es la manera como cualquier escritor quiere dar a conocer su manuscrito) hasta la publicación online, pasando por la autoedición y la impresión por pedido.

Debo confesar que de estos menesteres no sé mucho, ya que, como todos ustedes saben, estoy buscando publicar mi primera novela, Café y Martinis. Pero, y como se los he dicho en cada entrada, he investigado, leído y averiguado.

Por supuesto, antes de buscar editar alternativamente, estoy agotando las opciones de publicar por medio de un agente, editor o editorial. Pero igualmente me empapo de información que podría serme útil en caso de que el Plan A falle. Lección de vida: Siempre ten un Plan B.

Existen opciones diferentes de publicación, cada una con sus beneficios y desventajas. La edición por pedido (como Lulú o Amazon) donde tú colocas tu manuscrito y solo se imprimen ejemplares a medida que se van comprando. Los e-books, donde el lector compra el libro para leerlo digitalmente y la autoedición son la más populares ya que es por todos sabido lo difícil que es entrar a una editorial como escritora novel.

También es altamente sabido el momento económico por el que estamos pasando a nivel mundial. Las editoriales no se escapan a esta terrible realidad y prefieren apostar por lecturas seguras. En mi país, sin ir más lejos, han cerrado muchas editoriales y el solo hecho de que grandes editoriales cierren sus puertas es un reflejo de lo que está sucediendo, no solo en Venezuela sino en todo el mundo.

Ahora bien, puedo entender (porque he estado ahí) la loca desesperación que se siente una vez terminado y registrado el manuscrito para publicarlo. Pero este paso en especial es muy delicado.

Existen muchas empresas que se dicen “editoriales” y que se especializan en estafar a jóvenes y desesperados escritores. Las llamadas editoriales de autoedición sin duda son muy populares pero hay que tener cuidado con esto. Lo primero que debes saber es que la autoedición es el proceso donde el escritor aporta económicamente el 50 o el 100% de la publicación. Si quieres ver tu obra publicada y ninguna editorial te contesta, ésta es una salida muy válida. Pero ten cuidado con las cláusulas de estos contratos.

En primer lugar una editorial te debería contratar, ya sea que tú pagues o no, por libros escritos, no por tiempo. Así, si una editorial te obliga a firmar por un lapso de tiempo específico y no por obras entregadas, no es de confiar ya que si solo quieres escribir un libro o por cualquier otra razón no escribes más, tienes el compromiso legal de hacerlo. Que te amarren por un tiempo determinado no es confiable.

Otro aspecto muy, muy importante es el hecho de la distribución. Algunas editoriales se comprometen a pagar la mitad de los gastos o que tú pagues el 100%, eso es válido. Pero nunca hablan de la distribución. Imprimes 5.000 ejemplares pero no tienes donde colocarlos porque esta “editorial” y tú nunca hablaron de la distribución de tu manuscrito. Entonces tienes 5.000 ejemplares de tu libro amontonados en la sala de tu casa, sin saber qué hacer con ellos. Piensa en el trabajo y tiempo que se necesita para contactar librerías que coloquen tu novela impresa en sus estanterías.

Para un escritor novel escribir es la parte divertida, emocionante. La logística para dar a conocer la escritura quizá no lo sea tanto, pero es algo que se tiene que hacer si quieres ver tu novela publicada.

Cuando recibas alguna respuesta de cualquier editorial, agente o publicista, lee detalladamente cada una de las cláusulas y haz todas las preguntas que sean necesarias. Si es una empresa seria, te contestará con mucho gusto. Analiza cada una de las ventajas y desventajas de la publicación. Sé agradecida pero desconfiada.
Al final es tu decisión pero mientras más cuidadosa seas con tu trabajo, mejores frutos obtendrás.

Un abrazo.

Nos leemos la próxima semana.



 Siempre está preparad@ para ese tipo de editoriales