lunes, 31 de octubre de 2011

Los personajes tienen historia

En algún sitio leí que se tiene que conocer la vida del personaje un 100% pero solo escribir el 10% de ella. Personalmente, creo que puedes escribir todo lo que quieras de la vida del personaje, pero algo que tiene que ser más que seguro, es que te tienes que saber el 100% de su vida.

La esencia de una novela son sus personajes. Su vida, su personalidad, sus vivencias, sus gustos, sus reacciones, cómo y por qué actúan de tal o cual manera. Todos esos aspectos de la personalidad lo debe saber el autor. No necesariamente debe explicárselo al lector, pero el escritor sí lo tiene que saber. Un personaje rico en todos esos aspectos, es un personaje real. Y la gente se identifica con ellos.

No tienes que explicar de dónde viene cada trauma o la razón específica de sus reacciones, pero es importante para el escritor tener un perfil de la personalidad de ellos. He leído acerca de escritores que cuando crean a sus personajes elaboran un documento donde anotan puntos clave de cada uno de ellos. Por ejemplo: "a los 8 años la mordió un doberman, por eso le tiene miedo a los perros". "A los 11 su padre murió en un accidente aéreo por eso no se monta en aviones…"

Aunque puede ser interesante elaborar esas notas, porque se puede sacar mucho material para escribir, creo que no es necesario hacerlo, lo que si es necesario es saberlo.

Por supuesto, también es importantísimo hablar del pasado del personaje en una narración. La explicación no tiene por qué ser extenderse demasiado, pero es conveniente dar pistas al lector de quién es el personaje que está leyendo. Además de hablar de su rutina o de sus gustos, esto se llama humanización (de esto hablaré la semana próxima) al lector le encanta saber de su personaje, así como le gusta saber del pasado de alguien a quien acaba de conocer y con el que, por una u otra razón, se siente identificado.

Cuando el lector se conecta con el pasado o la historia del personaje puede entender mejor sus reacciones, no importa si uno como escritor lo explica al principio, a la mitad o al fin de la historia. Eso corre por cuenta del escritor si quiere que el lector reaccione con un: "por supuesto que tenía que hacer eso, con lo que le sucedió en el pasado, esa era la manera de reaccionar...". O si desea una reacción como: "¡Ah! Por eso hizo eso".

A mí, particularmente, me gusta escribir y leer en un libro pequeñas señales de la historia de cada personaje. Ya sea narrado por él mismo o por otro personaje. Cada vez que escribo algo del pasado de mi personaje siento que la conexión entre él y la vida real se estrecha. Como lectora me gusta saber por qué “esa” persona es tan mala, o es tan inocente o es tan sabia o tan impulsiva.

La historia de cada personaje le da vida, lo hace más real y al final es lo que busca el lector. Y ése, además, es el sueño dorado de todo escritor: que sus personajes tengan vida.




En tu novela, todo tiene vida

Un Abrazo

Nos leemos la próxima semana.

Les anexo mi twitter para poder leernos a diario y mi blog donde podrán ver algo más de información sobre mis escritos:
Twitter: @HMH_Escritora
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jueves, 27 de octubre de 2011

Café y Martinis, PUBLICADO

Escribo hoy para darles la buena noticia que esta semana mi libro Café y Martinis ha sido publicado por Editora Digital. El formato es en ebook.

Esta es una etapa de mi vida que se abre y que el solo pensar que puedo compartir mis pensamientos, sentimientos e ideas con ustedes me hace inmensamente feliz. 

Bea Sylva, la Editora de Editora Digital escribió una hermosa reseña del libro. Debo confesar que casi lloro, pero soy una mujer fuerte. En este enlace pueden ver la hermosa reseña
Acabo de colocar un link donde se pueden ir directamente a la página de Editora Digital, ver el resumen,leer el primer capitulo y por supuesto adquirirlo.

http://escribirtodaunaaventura.blogspot.com/p/comprar-cafe-y-martinis.html 
Pronto también pobrán conseguirlo versión digital en Amazon y en formato Kindle. Igual sigo buscando la manera de imprimirlo para que lo puedan adquirir en todos los formatos.
Les puedo asegurar que van a disfrutar un montón leerlo. La mujeres se identificarán con Alana o con alguna de sus amigas. Se reirán con sus aventuras y dirán "yo tengo una amiga así"  o "Yo soy así". Se lo puedo asegurar!

Un abrazo y espero sus comentarios de Café y Martinis.

Gracias, Gracias!

Quieres escribir? Investiga

Cómo lo he venido diciendo en varias entradas anteriores, escribir no solo es sentarse a colocar palabras en un papel. El proceso de la escritura posee varias fases. Una de las más importantes es la investigación.

En cualquier proceso de creación la investigación juega una parte primordial, y esta vez no solo hablo como escritora, sino como lectora y diseñadora. Cuando un cliente me solicita el diseño de un logotipo, de una imagen corporativa o la diagramación de cualquier material editorial, lo primero que hago es empaparme de información acerca de la empresa o del cliente, desde sus antecedentes hasta su color favorito.

Igual sucede al construir una historia. Es importante tener bases históricas firmes, y no hablo únicamente de la novela histórica (en este género no solo es importante sino esencial). El nivel de investigación es directamente proporcional a la coherencia de la historia.

Personalmente considero cualquier incoherencia histórica o geográfica dentro de una historia una falta de respeto de parte del autor. Me hace sentir que el autor no solo no se esforzó lo suficiente sino que subestima el nivel cultural del lector.
Si hago una historia ubicada en el siglo XVII no voy a escribir: “Y la dama bajó la cremallera de su vestido lentamente”, cuando la cremallera se inventó a principios de 1900. Es una falta de respeto para el lector y para la historia.

En estos tiempos la tecnología nos ofrece la posibilidad única de leer y contemplar cualquier paisaje del mundo sin haber viajado nunca. Hablar de lo populosa o lo desierta que puede ser una ciudad en tal o cual época del año. Describir las estaciones con detalles aún cuando en nuestro países estas no se den.
Con solo conectarte a internet y buscar un paisaje, no solo actual, también antiguo, un solo botón te abre la puerta.

El escritor debe tomarse el tiempo suficiente para investigar, revisar, comprobar y describir un paisaje. Ustedes dirán: "entre leer, investigar, buscar información, ¿cuándo escribo?" Ahí está el arte de la escritura. No se trata de colocar palabras sin sentido en un pedazo de papel sino de ubicar geográfica e históricamente al lector en tu texto. Esa es tu manera de vincularlo con tu libro, es la forma de que tu lector se sienta parte de ella y la viva al igual que la vives tú.

Es muy chocante (e irrespetuoso considero yo) que un escritor coloque el Big Ben en Paris o el Coliseo en España. También se preguntarán: "¿Pero y qué tal si lo que yo escribo es ficción pura? Pues aunque escribas Ciencia Ficción y unos marcianos invadan el planeta, el Big Ben jamás estará en Paris.

La novela romántica es básicamente ficción, pero hay reglas que no puedes romper. Las ubicaciones geográficas, las referencias históricas, el lenguaje utilizado, los personajes reales ubicados en su tiempo, son detalles importantes que el escritor debe cuidar.

Existen muchos escritores que manejan la historia de una manera muy versátil, no ubican al lector en un año o ciudad específica, pero lo hacen a través de la forma de expresarse o vestirse de sus personajes. El uso de esta técnica deja a la imaginación del lector la ubicación y periodo de tiempo, y no compromete al escritor a especificar el momento exacto en que transcurre la historia.

Hay libros que son “espaguetis literarios”, que poseen mezclas de historia con elementos contemporáneos. Personalmente creo que esas historias no son creíbles y el lector lo nota.

En estos días coloqué en mi cuenta de Twitter que la única vez que vi parte de un capítulo de Espartacus, casi convulsiono. Era como ver Gladiador (una de mis películas favoritas) intervenido con las voces de Jersey Shore. El lenguaje que empleaban estaba tan desincronizado con la época que no pude ver el capítulo completo. Me sentí ofendida. En serio, no se rían. Oír a un noble o a un congresista romano decir "fucking", me parece una aberración.

El autor, debe ser responsable con el lenguaje, la escritura, la manera de expresarse de los personajes, la ambientación y la situación política del momento.
Todo esto debería estar precedido por un arduo proceso de investigación. La buena noticia es que es increíble las ventanas que se abren cuando quieres conocer algún detalle, por más pequeño e inusual que éste sea. La cantidad de información que te llega, te abre todo un nuevo mundo y te da material para escribir no solo la historia presente sino muchas historias venideras.

¿Quieres escribir? Investiga

Un abrazo

Nos leemos la próxima semana.

Mi twitter @OhHelenita, así nos leemos a diario.

 Sip, hay que investigar para escribir

martes, 18 de octubre de 2011

Escribe sin limites

Una vez ya reincorporada a mis actividades habituales, y muy relajada después de mis tan merecidas vacaciones, continúo mis entradas que con tanto cariño escribo cada semana. Buenos… bueno, no me voy a poner sentimental.

La semana pasada comenté acerca de cómo empezar un manuscrito y la manera en que muchos de nosotros nos paralizamos porque no sabemos cómo empezar. Hoy escribo para hablar de cuando nos paralizamos porque no sabemos cómo terminar.

Muchas veces el escritor se ve presionado por el número de páginas escritas, y no digo que se cohíba, pero escribir un número de páginas determinado es una presión para el escritor. Esto lo he hablado con varias amigas que están en el proceso de escribir y me lo han confirmado.

No importa que tu novela sea la segunda Romeo y Julieta, si tiene 500 páginas es muy, pero muy difícil que una editorial te publique. Lo mismo sucede si la novela tiene 150 páginas, es probable que tampoco sea tomada en cuenta.

En algún sitio leí que la línea seguida por las editoriales en estos tiempos son dramas complicados que te lleven a las 280 - 300 páginas. Pero, ¿y si yo quiero que mi novela termine en la página 200? Eso no la hará peor ni mejor que La guerra y la paz o El Quijote. Simplemente la hacen una novela de 200 páginas. Mi novela.

He conversado con aspirantes a escritores profesionales preocupados por el número de páginas y yo me digo a mí misma: ¿Por qué no se preocuparán tanto por si la trama es buena o si la editorial le envía un buen feedback? Pero bueno, cada quien tiene su prioridades y hay que saber respetarlas. En los libros y en la vida.

La segunda parte de la duda de donde terminar el manuscrito está en la vacilación de no saber cómo terminar tu obra. Una y mil veces he escrito que no te debes preocupar, los personajes sabrán exactamente cuándo hacerlo. Las situaciones que se les presentan se solventarán solo escribiendo.

Ahora, debo confesar que yo caí en esa trampa. En un final de capítulo de Café y Martinis me pregunté: ¿será que lo dejo hasta aquí? Se me ocurrió que sería un buen final y quizá abriría una puerta para un segundo libro.

Tenía un buen número de páginas (también caí en esa trampa) y todo estaba resuelto decentemente. Inclusive le pregunté a una de mis mejores amigas y lectora ideal (la semana que viene les contaré acerca del lector ideal) o sea, que hasta hice una encuesta. Y ella me respondió con la ceja levantada hasta el cielo: ¿Te parece que debería terminar así?

Y en el fondo escuché la voz de Ian mi protagonista un nórdico tan encantador como egocéntrico pero muy directo al hablar: "Te vas a perder lo mejor de mí solo porque llevas un número decente de páginas. Yo no me conformo con algo “decentemente resuelto”. Vamos Helena, tú eres mejor que eso. Te estás adaptando al sistema, tú y yo no somos así."

Era cierto, ni Ian ni yo somos así. Y también era cierto que me iba a perder lo mejor de él. Así que continué escribiendo y pasé las 300 páginas. ¿Y saben qué? ¡Me encantó!

No escriban con límites. Al final, tus lectores estarán ahí esperando por ti, con 200, 300 o 500 páginas. Y ten por seguro que ellos sentirán si el final lo creaste tú o si lo crearon tus personajes.

Escribir es una de las pocas cosas que se pueden hacer sin límites. No hay reglas (mas que las de ortografías) no hay tiempo, no hay espacio, no hay límite de páginas. En mi país decimos “El papel lo aguanta todo” y es así.

En papel podemos plasmar todos nuestros sentimientos y emociones, todas las risas y lágrimas de nuestros personajes. Toda la belleza de un sitio donde nunca hemos estado pero a la vez lo conocemos mejor que la palma de nuestra mano.

No le coloques número de páginas al manuscrito. Los personajes no saben de eso. Solo déjate llevar por la emoción y ten por seguro que tus personajes le encontrarán el fin a tu historia. El fin perfecto.

Un abrazo

Nos leemos la próxima semana.

 Escribe solo por el placer de escribir

miércoles, 12 de octubre de 2011

Por dónde empezar?

Hoy interrumpí mis tan merecidas vacaciones aquí en Londres solo para hacer esta entrada. Sí, ¿qué les puedo decir? Soy muy dedicada.

Ahora me encuentro en el Museo de Ciencias, es un lugar muy divertido. Pero hace casi una hora me sucedió algo que me hizo recordar algo de lo que les quería hablar hace un par de semanas atrás.
Mi esposo, como buen ingeniero, es un hombre muy estructurado. En cada viaje organiza el itinerario diario (por supuesto, yo tengo mucha opinión ahí) pero en lo posible él trata de no salirse de lo planeado.

Ya en el Museo de Ciencias, él tomó el mapa (como lo hace en cada sitio al que vamos, desde el subterráneo hasta el teatro) y organizamos cómo sería la visita. Decidimos que empezaríamos desde el quinto piso, el piso superior y luego descenderíamos.

Una vez en el piso 5, decidimos empezar por el área de los avances médicos. Pero algo sucedió. No había un mapa o alguna información de cómo deberíamos hacer el recorrido.
Mi esposo quedó petrificado. Él quería ver todo, sabía lo que desaba ver. Tenía todo visualizado, pero... ¿Por dónde empezar?

Yo osé proponerle que empezáramos por cuaquier sitio, que después le encontraríamos la línea de tiempo a la exposición. Me miró con ojos desorbitados.

¿Por dónde empezar?

Es la pregunta que se hacen muchos escritores noveles cuando tienen una idea o la intención de escribir.

Como todos ustedes saben, este espacio, en donde escribo mis vivencias como novel escritira y que Lilly tan amablemente me ha dado la oportunidad de compartir con ustedes, es visto, narrado y escrito desde mi experiencia personal en todo el proceso de escribir y querer publicar. Sin duda me he documentado y he leído muchísimo para saber dónde y cómo empezar, así que mi respuesta a la pregunta "¿Por dónde empezar?" es la siguiente:

Empieza escribiendo.

Deja de pensar cuál es el principio o cómo será el final. Sólo abre la página de word en tu ordenador o la página en blanco de tu agenda, y escribe.

Algunas semanas atrás les comenté que mi libro había empezado por una escena muy hermosa que me vino a la cabeza. Pero apenas terminé la escena me quedé congelada y pensé: "Éste no puede ser el principio de la historia. ¿Quién es ella? ¿Quién es él? ¿De dónde se conocen estos personajes?"

Entonces a partir de ahí empecé a construir mi historia. Perdónenme si ofendo a algún erudito en el tema que recomiende empezar un libro siempre por el principio, pero, desde mi humilde y corta experiencia, mi intención es pedirles que simplemente escriban.

Creo que no existen reglas para escribir, además de las básicas del lenguaje.
Pueden empezar desde el famoso "Érase una vez" o desde "...y el príncipe encantado besó a la princesa". Lo verdaderamente importante es que empiecen.

A medida que lo hagan irán descubriendo que el libro se va escribiendo solo (hacia adelante y hacia atrás).

Las escenas y las situaciones de tu libro te llevarán por un sendero que únicamente los personajes de tu libro conocen, y a veces ni ellos mismos lo saben. Asi que no te preocupes por dónde empezar, tu libro escribirá su propia historia.

Algo que he observado como lectora es que los libros, especialmente los contemporáneos, están divididos por capítulos. Esto te da una ventaja como escritor porque puedes segmentar tu historia e ir escribiendo las escenas tal como te vienen a la cabeza.

Algo de eso hice con Café y Martinis. Hay escenas que me venían a la cabeza y otras que planifiqué para que conectaran la historia. Al igual que sucede en la vida, siempre es bueno el equilibrio entre la planificación y la espontaneidad.

Ahora estoy casi a punto de terminar mi segundo libro, pero éste fue como un experimento para saber si existe una forma correcta de empezar a escribir un manuscrito. Decidí comenzarlo por el principio y comprobar qué diferencias había entre los dos métodos y con cuál me sentia más cómoda.

Debo confesar que estaba, y creo que todavía lo estoy, bastante perdida tratando de ser ordenada en la escritura (lo que me hace confesar que soy muy desordenada). Para mí es difícil, muy difícil, llevar un orden y una estructura. Esto me lleva a confirmar lo que les dije al principio. No importa cómo escribas, no hay manera correcta o incorrecta de empezar una novela, sólo existe una forma: sentirte cómod@ y feliz con lo que haces y cómo lo haces.

Ahora me tengo que ir a ver cómo se descompone la luz solar en un prisma.

Un abrazo

Nos leemos la próxima semana.

A veces... ni con la menor idea de como empezar