lunes, 28 de noviembre de 2011

La espera... y las respuestas

Una vez terminado todo el proceso de revisar, revisar, revisar, mandar a revisar, registrar, elaborar mi carta de presentación, hacer las investigaciones necesarias, de números, ventas y estadísticas de la venta del género de mi novela para realizar mi propuesta editorial... Por fin me organicé para enviar mi manuscrito.
También elaboré una base de datos de editoriales, agencias literarias y agentes. De ahí depuré en estos elementos los que funcionaban para mi género. Solo me quedé con las editoriales, agencias literarias y agentes que representan o publican novela romántica contemporánea.
 Envié mi manuscrito a muchas editoriales. Aunque en muchos blogs que leo dicen que las editoriales no se arriesgan a tratar directamente con un escritor novel. Que lo hacen a través de agentes… Bueno, también envié a agentes.
Es importante anexar el certificado de registro de tu manuscrito. Es una manera de guardarte las espaldas. En este medio hay mucha gente malintencionada y buscando simplemente aprovecharse de la ingenuidad de un escritor novato. Ese certificado también es importante para la editorial o el agente. Así saben que están tratando con un escritor que se toma el procedimiento en serio.
Hay muchas páginas de agentes, editoriales o agencias literarias que te piden un formato específico de entrega. Esto es muy importante que lo sigas al pie de la letra. Cuando sigues las indicaciones al pié de la letra, estás demostrando, no solo que eres serio, sino que tomas indicaciones y sugerencias, además de seguir una norma. Algo muy importante para las editoriales a la hora de tratar con un escritor.
No importa que tengas que hacer decenas de documentos con diferentes formatos para cada una de las editoriales o agencias literarias. Estás ofreciendo un producto y por lo tanto te tienes que regir por las normas de cada agencia. Yo tengo como 15 formatos diferentes.
Hay que recordar siempre (y esto me lo recuerdo yo también) que este proceso es lento. Hace poco recibí una respuesta de una agencia literaria a la que envié las primeras páginas de mi manuscrito hace casi 6 meses.
La mayoría de las agencias o editoriales donde envíes tu manuscrito, te responderán, sin duda. Si es positivo: ¡Felicitaciones! Pero si es negativo, te lo harán saber en unas breves líneas. Pero también hay unas cuantas que ni siquiera responden. Yo les doy el beneficio de la duda y pienso que es porque están full de trabajo. Igualmente si ves que han pasado 6 meses y no te han respondido, lo más probable es que la respuesta sea negativa. Igual, se intenta con otras.
Yo he recibido unas cuantas respuestas negativas, pero eso no me detiene.
Igualmente hay que tener cuidado con las editoriales que ofrecen publicación por una suma exorbitante de dinero. Revisar muy bien los contratos que te envían. Si es posible hacerlos revisar por un abogado, mejor. La parte legal es muy importante.
Sí, lo sé. Son muchas cosas de las que estar pendiente. Pero hay que estar conscientes de que nuestros manuscritos son nuestros bebés y tenemos que cuidarlos y ser vigilantes de su desarrollo.
Yo, por mi parte, continúo escribiendo, investigando e imaginando. No dejen de hacerlo ustedes.

 Mientras espero, estoy Ok!

Un Abrazo
Nos leemos la próxima semana
@OhHelenita

jueves, 24 de noviembre de 2011

El Lector Ideal

Hace unas entradas atrás hablé del “Lector Ideal”, inspirada en la lectura del libro de Stephen King, “Mientras Escribo”. En él se explicaba que el lector ideal es aquella persona a la que tú le das todos tus escritos para que los lea y luego esperas su reacción para saber si tu escritura es genial o no sirve para nada.

Cuando leí al Sr. King y al lector ideal, reí. Porque yo también tengo a mi lectora ideal. En algún momento de mi proceso de escritura pensé que, como era la primera vez que escribía, era un poco de inseguridad de mi parte. Y necesitaba alguien que me confirmara que lo estaba haciendo bien… o mal. Algo normal en un escritor novel.
¡Resulta que no! Todos los escritores tenemos un toque de inseguridad y junto con el ordenador, el papel y el lápiz, el lector ideal es parte importantísima del proceso creativo.

El lector ideal es esa persona a quien va dirigida nuestra escritura. No necesariamente es nuestra musa, pero sí es la persona en la que pensamos cuando le ponemos punto y final a una escena fantástica, y decimos “¡Me encanta! A fulan@ le va a encantar esta escena”. Ese fulan@ es tu lector ideal.

El lector ideal no es ideal porque alabe todo nuestro trabajo. Al contrario, es la persona que analiza el texto de manera fría y nos dice que algo no tiene sentido o que la trama es débil. Ojo, nuestro lector ideal no es corrector, es nuestro primer espectador.

También reí cuando Stephen King habló de las ansias del escritor de mostrar el trabajo recién terminado porque sabemos que nos quedó magistral. ¡Es cierto! Cuando sé que una escena me quedó buenísima, le doy guardar y enseguida lo envio. Ni siquiera lo reviso, ni veo si tiene errores ortográficos. ¡No, está perfecto así! Y mi amiga Stefi lo tiene que leer, pero ¡Ya!

King usualmente recomienda escribir “a puerta cerrada” y luego “a puertas abiertas”. Es decir, el primer borrador es para el escritor. Luego se debería dejar unas seis semanas para luego retomarlo con un ojo más analítico. Luego de hacer las respectivas revisiones de ortografía es que es posible enviarlo a tu lector ideal para que analice fondo y no forma.

Debo confesar que esta recomendación no me agrada mucho. ¿Cómo voy a escribir todo el libro, esperar seis semanas, revisar y lueeeeego es que se lo puedo enviar a mi lectora ideal? No puedo. No aguanto tanto tiempo. Claro por algo el señor tiene treinta años escribiendo y es un escritor consagrado. Algo debe tener de razón.
Y, como novata, debo decir que hago lo posible por seguir su recomendación, y lo más lejos que he llegado es a escribir una escena, revisarla y enviarla. Por lo menos ahora la reviso.

El lector ideal es una de esas tantas cosas que une a todos y cada uno de nosotros en el mundo de la escritura, no importa si llevas toda una vida escribiendo o solo dos meses.

Son esos detalles que te hacen sonreír cuando lees a un autor consagrado y descubres que tiene tus mismos hábitos, costumbres o rituales. ¿No te hace sentir que algún día estarás en su lugar?

Un abrazo

Nos leemos la próxima semana.

Twitter: @OhHelenita

 Yo tengo mi lector ideal