lunes, 15 de octubre de 2012

Concentración


Soy como un pájaro y no exactamente porque puedo volar. Mi poder de concentración es nulo, cero.
Y ya sé lo que están pensando, eso se traduce a que para escribir me tengo que “obligar” a concentrarme. Cuando escribo si no estoy enfocada, no logro mucho –mucho para mí significa, horas y horas de escritura.
Quizá cada una de ustedes tiene diferentes grados de concentración. Conozco gente que se tiene que alienar para escribir, nada de ruidos, nada de música, nada de nada.
Yo en cambio no me puedo concentrar si me aíslo, no puedo escribir porque el ruido de mis pensamientos no me lo permite.
Como ya ustedes saben escribo escuchando música, así me concentro en otra cosa aparte de mis pensamientos.
Quizá soy tan desconcentrada que el ruido, la música, los colores, internet, los chat, el teléfono y la televisión, no me molestan, porque ya estoy desconcentrada.
Sin duda la ventaja es que puedo escribir donde sea, sin importar las interrupciones, la desventaja es que quizá pueda tener más errores en el texto que lo normal, eso no lo sé porque me vuelvo loca si estoy en absoluto silencio.
En mi cortísima carrera como escritora he estado investigando cual es la manera más eficiente para escribir y el silencio no es lo mejor para mí.
A veces, yo misma busco excusas para desconcentrarme. Reviso el teléfono o mis mails. O me levanto a prepararme un café.
No puedo estar horas y horas sentada escribiendo. Puedo escribir por horas pero con interrupciones –a veces auto provocadas–, si lo confieso.
Hay oportunidades en que me doy cuenta que estoy concentrada y por supuesto, en ese segundo ya me desconcentro.
Pero debo decir que tengo el súper poder de tomar el hilo de mi escritura como si no hubiese pasado nada.
Lo que si, siempre trato de hacer, y me lo impongo como disciplina ­­–ya ustedes lo saben– es escribir todos los días, con o sin concentración.
Creo fervientemente que cada escritor/ escritora tiene sus “mañas”, la mía es auto interrumpirme eventualmente, quizá es la manera de mi cerebro de descansar. Después de pensar y pensar o de crear nuevas escenas.
Otra teoría que tengo es que mi cerebro es tan activo que tiene que interrumpirse porque tiene un “backround” que está creando cosas nuevas.
Y no crean que es solamente con los libros, me sucede con los blogs también, aunque también debo confesar que no me sucede cuando diseño, quizá porque mi cerebro descansa y drena en todo ese proceso.
A veces creo ­–y creo que le sucede a más de una– que tengo tantas ideas en la cabeza que desearía tener una aparato especial para sacarlas de ahí y almacenarlas tal cual como están en un contenedor.
Y si no pienso en las ideas, pienso en la revisión de mis textos, la publicación y/o como voy a hacerle publicidad, es una de las desventajas de lanzarse a la aventura de escribir sola, tienes que estar pendiente de todo el proceso, desde que escribes hasta que publicas, eso, sumado a mi falta de concentración natural… se pueden imaginar…
A mi parecer –y que esto sirva de lección de vida– lo importante no es tener una técnica en especifico, es lograr tu metas de la manera que tu seas más feliz, no importa si estas técnicas no se adaptan a las técnicas “regulares”.
Yo con mi falta de concentración estoy orgullosa con lo que he logrado, y creo que al paso que voy no voy a cambiar la forma “poco ortodoxa” como trabajo al fin y al cabo creo que sí soy como un pájaro además de mi falta de concentración, cuando escribo siento que puedo volar.



@HMoranHayes
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martes, 9 de octubre de 2012

Precaución


A veces escribo como lectora y leo como escritora. A veces hablo como lo que soy, una escritora y una lectora.
Pero cuando leo como escritora siempre pongo especial cuidado en ciertas escenas. Desde como se desarrollan hasta como es el desenlace y a hasta me invento como yo lo hubiese hecho de haber sido la escritora.
Cuando escribo también soy precavida en ciertos aspectos de mi novela.
Yo entiendo y eso lo hemos hablado varias veces que los personajes a veces parecen que tuvieran vida propia y tomaran control de las acciones, escenas y diálogos, pero uno también tiene que poner mano dura (como diría mi mamá) y no dejarlos hacer lo que a ellos les da la gana, especialmente si sus acciones ofenden o incomodan al lector.
Para mí, lo especial de la novela romántica (sobre todo la contemporánea y/o chiclit) es que sus conflictos siempre tienen solución (usualmente la más conveniente para los protagonistas y para el lector) cosa que me agrada, porque yo leo para relajarme, a menos claro, que lea suspenso o terror.
Pero si leo romántica sé que los conflictos se resolverán ¡Ah! ¿Pero cómo? ¿Cómo el carácter principal resolverá todos sus problemas? (problemas que te pueden ocurrir a ti o a mí).
Como se desenvuelve la trama es tan importante como el final de la historia, por eso hay que tener mucha precaución cuando se escriben ciertos tipos de escenas.
Las violaciones o las agresiones físicas a mujeres son un tema muy delicado de escribir. No toda lectora de novela romántica se siente a gusto leyendo como se narra una violación, creo que el asesinato es más aceptado y supongo que tiene que ver con la dignidad. Al final para una mujer su dignidad es lo único a lo que se puede aferrar sin importar que le arrebaten lo demás. Cuando en una escena le arrebatan la dignidad a una mujer ya no queda nada.
Y la lectora lo siente. Siente la impotencia, la tristeza y la rabia. Siente que ha sido enfrentada a un monstruo que nadie desea ver y menos en una lectura de relajación o escape (lo que es la novela romántica para mí por ejemplo).
La infidelidad es otro tema muy delicado porque no todas las lectoras perdonarían una infidelidad sin importar cuanto amor exista entre los personajes.
Aunque he leído novelas donde alguno de los personajes ha sido infiel y se ha desarrollado la novela bastante bien, hay lectoras que han quedado como con una piedrita en el zapato. No molesta pero incomoda.
Yo siempre digo que hay que ser muy precavida con lo que se lee (aunque nunca me hago caso y termino leyendo cuanto libro cae en mis manos), creo que hay que tener precaución al escribir. ¡Cuidado! No digo que se limiten ni que se coloquen ataduras, al final la escritura es nuestro único medio para andar en otros mundos sin nada que nos retenga.
Pero siempre tengan precaución con lo que escriben, sobre todo si el tema les incomoda. Quizá la salida no sea la más conveniente ni para los personajes, ni para la escritora ni para el lector.
Como todo en la vida hay que ser cuidadosas antes de meternos en aguas que no sabemos si podemos navegar.

Tenga precaución al escribir

@HMoranHayes
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sábado, 6 de octubre de 2012

Estado de ánimo


En algún sitio, hace muchos años leí que el escritor escribe desde los sentimientos así como el científico trabaja desde la razón. Esas palabras se guardaron en alguna parte de mi cabeza hasta que empecé a escribir.
Hoy en día no le puedo dar más la razón a esa frase. Nosotras las escritoras, especialmente las de romance, escribimos desde el sentimiento.
¿Pero desde qué sentimiento?
Una conocida me dijo una vez que desde que vio en la televisión que la mujer cuando ovula se siente más sexi y su cuerpo trabaja para hacerla más atractiva con el fin de atraer a los hombres para la procreación, ella empezó a escribir romántica y erótica en esos días.
Yo no pude hacer más que reírme, mi amiga tenía un método científico para escribir desde el sentimiento.
Yo les preguntaría a cada una de ustedes ¿Desde qué sentimiento escriben?
Yo personalmente confieso que me dedico más a escribir cuando me siento triste –no triste de ponerme a llorar o lanzarme por el balcón– quizá la palabra es nostálgica.
Siento que en esos momentos se me ocurren las mejores historias.
Trayendo el método científico de mi amiga, quizá mi inconsciente sabe que escribiendo me siento mejor –ya sea por las hormonas o por que simplemente me siento “down”– mi cuerpo responde haciendo algo que le hace sentir bien, como liberando endorfinas o dopaminas.
Y funciona.
También se me ocurren historias geniales cuando troto. Otra manera para que mi cuerpo se sienta bien, mi mente trabaja de la misma manera.
Hay escritoras que se sientan a escribir solo cuando están de “humor”. ¿Pero qué hace que estés de humor para escribir? ¿Qué sentimiento hace que te inspires? Felicidad, tristeza, nostalgia, excitación.
Quizá si analizamos qué estado de ánimo es el que nos hace escribir, quizá podemos inducirlo para escribir más.
Tal cual como un experimento científico.
Les invito a que analicen cual es su estado de ánimo cuando escriben, o ese “humor” que hace que se sienten a hacerlo.
No retiro lo que les he dicho siempre, así tengan o no tengan ese humor, siéntense a escribir igualmente. Hagan una rutina y una disciplina. Así escriban tres líneas.
Pero también analicen su estado de ánimo cuando lo hagan. Quizá el stress paraliza a algunas –yo también escribo bajo stress, supongo que es porque me relaja– pero no todas lo hacen. Otras escribirán bajo un momento de alegría, otras no, porque están disfrutando esa alegría de otra manera.
Quizá en todo aspecto de nuestra vida tenemos que analizar cual es el sentimiento que nos inspira o el que nos retrae, el que nos hace escribir 10 mil palabras de una sentada o el que no nos deja ni escribir “Érase una vez”.
Así podremos ser más eficientes en la escritura y por qué no, en la vida.
Un abrazo y nos leemos la próxima semana




Yo confieso que escribo más cuando estoy algo nostálgica y quizá un poco hormonal 

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